martes, 19 de abril de 2011
Los molinos de 'La Mata'
En el yacimiento protohistórico de La Mata, a las afueras de Campanario, se encuentran los restos de un edificio rural. En el exterior se ubica la colección de molinos de mano encontrados por los arqueológos en los alrededores de la casa.
viernes, 25 de marzo de 2011
Contributa Iulia
En el Siglo I, Plinio "El Viejo", mencionaba Contributa Iulia como una de las ocho ciudades que formaban parte de la región de la Beturia Céltica, entre el Guadiana y el Guadalquivir. Junto a Medina de las Torres, en el "Cerro de los Cercos", se está excavando en la actualidad la que se cree que es la ciudad de la que habló Plinio.
Su localización es muy sencilla, el yacimiento se encuentra muy próximo al Polideportivo Municipal, desde donde podemos ir perfectamente a pie por su cercanía. El acceso al recinto es más complicado, es recomendable llamar primero al Ayuntamiento puesto que al estar en excavación suele estar cerrado, salvo cuando se están realizando trabajos de arqueología.

La ciudad debió alcanzar importantes dimensiones. Aunque en la actualidad tan sólo se encuentra excavada una pequeña parte se cree que en los campos circundantes debe haber multitud de restos de la ciudad, incluso se tiene la certeza que debió tener un anfiteatro, a parte de un buen número de edificios públicos. Situada en una zona estratégica, junto a la Vía de la Plata y rodeada de múltiples arroyos, fue abandonada sobre el siglo IV por causas que se desconocen.
La ciudad disponía de múltiples pórticos, algunos de entrada a la ciudad, otros interiores que darían acceso a diferentes plazas o calles. En la foto siguiente se distingue perfectamente uno de ellos, se cree que de entrada a la ciudad, donde se observan el dintel de entrada e incluso los pernos que se utilizaban para cerrar los pórticos. Esta puerta daba a una zona que posiblemente sería un mercado y a los restos de una fuente pública.
En la parte alta de la ciudad se encontraría lo que se cree que sería el foro, una plaza de gran amplitud con varios pórticos de entrada y rodeada de calles pavimentadas donde se desarrollaría la vida social y política de la ciudad.
En el verano de 2.010 se realizó un importante descubrimiento en el yacimiento: una gran basílica romana fechada en el siglo I D.C. Situada junto al foro, con acceso directo a él, con una superficie de casi 600 metros cuadrados, se trataría de un edificio de vital importancia para la ciudad y para toda la región, pues este tipo de construcciones se solían utilizar como Tribunales, edificios administrativos, mercado o templos de culto al emperador.
En esta última foto podemos ver algunos materiales, entre los que puede apreciarse un clavo de hierro, hallados en los días anteriores a nuestra visita:
En esta última foto podemos ver algunos materiales, entre los que puede apreciarse un clavo de hierro, hallados en los días anteriores a nuestra visita:
domingo, 13 de febrero de 2011
Castrejón de Capote
Junto a Higuera la Real, en el límite entre las provincias de Badajoz y Huelva se situa el castro celta de Capote. En un cerro entre los ríos Álamo y Sillo pueden verse restos de murallas, viviendas, talleres y un pequeño santuario. Antes de visitar el yacimiento conviene parar en el Centro de Interpretación. Desde el mismo, a través de un puente colgante se accede al lugar de las excavaciones.

El entorno del yacimiento es espectacular:

En Higuera puede verse la Mamarracha, una esfinge de origen desconocido.
View Castrejón de Capote in a larger map
martes, 4 de enero de 2011
Castillos de Lorenzo Suárez de Figueroa
Una excursión interesante es visitar los castillos del ducado de Feria, subir a las torres, y comprobar que desde lo alto de cada una hay visión directa con otras torres del ducado: de esta manera, durante la reconquista, se podían avisar desde unos castillos a otros. Aquí tenéis un ejemplo:
El anterior es el pequeño castillo de Nogales. Desde lo alto de la torre se pueden ver dos de ellas: aquí tenéis Nogales con la torre del castillo de Feria al fondo:
y aquí la de Salvatierra, tras el pantano de Nogales:
Para ver el interior del Castillo de Nogales debes concertar la visita en el Ayuntamiento, al igual que el de Feria. El de Salvatierra es privado. Del castillo de Villalba puedes ver el exterior, y del de Zafra, ahora Parador de Turismo, el patio central. Puesto que están muy cerca unos de otros los puedes recorre todos en la misma jornada. Busca en ellos el escudo de Suárez de Figueroa, las 5 hojas de higuera, y el de su esposa, el ala con la espada.
El anterior es el pequeño castillo de Nogales. Desde lo alto de la torre se pueden ver dos de ellas: aquí tenéis Nogales con la torre del castillo de Feria al fondo:
y aquí la de Salvatierra, tras el pantano de Nogales:
Para ver el interior del Castillo de Nogales debes concertar la visita en el Ayuntamiento, al igual que el de Feria. El de Salvatierra es privado. Del castillo de Villalba puedes ver el exterior, y del de Zafra, ahora Parador de Turismo, el patio central. Puesto que están muy cerca unos de otros los puedes recorre todos en la misma jornada. Busca en ellos el escudo de Suárez de Figueroa, las 5 hojas de higuera, y el de su esposa, el ala con la espada.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Villa Romana de Torreáguila
Cuando viajemos por la Autovía de Extremadura entre Mérida y Badajoz, sería una buena idea tomar la salida 365 y coger la Ctra. EX-328 con dirección a Montijo para aprender un poco de historia. A un kilómetro nos desviaremos a la derecha hacia Barbaño y antes de llegar al pueblo nos encontraremos con los restos de la Villa Romana de Torreáguila.
Las "villae" romanas eran explotaciones agrarias que constituían realmente auténticas aldeas donde podían convivir hasta 500 personas. Además de la lujosa vivienda del propietario, a su alrededor se edificaban viviendas para esclavos, almacenes, establos, molinos, almazaras, bodegas, termas...e incluso en muchos casos hasta pequeños templos
Los restos arqueológicos de Torreáguila son un ejemplo perfecto de estas Villas Romanas. Vamos a visitarla.
Los restos arqueológicos de Torreáguila son un ejemplo perfecto de estas Villas Romanas. Vamos a visitarla.
Si tomamos como referencia la fotografía aérea del principio, vamos a comenzar nuestra visita por la parte superior izquierda del yacimiento: ahí estaban las termas.
Las termas eran habituales en las villas romanas pues eran la zona de baño privada en este tipo de mansiones aisladas, en las que sus habitantes no se podían permitir desplazamientos a termas públicas. Pero ésta en concreto, por sus dimensiones, debió ser de gran riqueza, lo que nos da una idea de la importancia que debió tener la villa.
Los apilamientos de ladrillos que se observan a lo largo de la estancia son la base del sistema de calefacción de las termas, el llamado hipocausto: sobre ellos iría el nivel del suelo y entre ellos circularía el vapor de agua procedente de unas calderas.
Por delante de las termas hay un gran salón rectangular, al fondo del cual se encontró una bañera de agua fría y una curiosa habitación en forma de ábside con seis hornacinas.
Separada del salón de las termas por un grueso muro nos encontraríamos una zona de servicio dedicada a la elaboración de vino y aceite, con múltiples habitaciones y aljibes:
A partir de aquí comienza la zona residencial, compuesta de hasta tres peristilos en torno a los cuales se construyeron las diferentes habitaciones para uso de propietarios, esclavos y resto del servicio. Debió ser una villa de gran riqueza puesto que nos encontramos con habitaciones que debieron tener suelos de mosaicos en un gran número de ellas, y bellas pinturas en sus muros, columnas de mármol en sus peristilos, fuentes, y calefacción por hipocausto en muchas de sus estancias. En la fotografía aérea del principio podemos distinguir dos de sus perístilos: la zona cuadrangular que vemos en la parte inferior de la villa y en el extremo derecho, donde también podemos distinguir la misma forma cuadrangular que delimitaba otro de los patios.
Junto a este segundo peristilo se construyó una de las habitaciones más curiosas de la villa: una habitación para el verano, construida bajo el nivel del suelo para preservar al propietario de las altas temperaturas estivales.
martes, 12 de octubre de 2010
El Dolmen del Romo

En el Km 118,4 -en los mapas del Sigpac aparece como el Km 119,4- de la carretera Ex-105 que une Almendral con Valverde de Leganés, en el arcén sur, sale un camino que nos lleva al castillo de los Arcos. Tras el castillo hay un arroyo, con una vega sembrada de cereales. Tras el sembrado, en el monte incipiente está el dolmen, bajo 3 o 4 encinas.

El dolmen, con el castillo de los Arcos al fondo:
Los dólmenes son construcciones megalíticas (megas: grande; litos: piedra) usadas como monumentos funerarios que se dieron entre finales del neolítico y la edad del cobre (calcolítico), es decir aproximadamente entre los años 3000 y 1500 antes de Cristo. A veces, los dólmenes formaban un túmulo, al cubrirse con tierra las losas verticales y solían contener más de una sepultura junto con sus ajuares. Son las primeras estructuras en Europa Occidental en las que se precisó de una cierta habilidad constructiva.
Se dice que el Castillo de los Arcos fue construido por el mismo maestro que el de Nogales. Desde luego, la pequeña estructura de ambos se parece.
A menos de un Km del dolmen se encuentra la encina Madre, un árbol notable de Extremadura, con más de 500 años y 30 m de diámetro.
Durante el camino disfruatarás de bonitos paisajes y si vas en invierno es fácil que te encuentres con las grullas: una excursión redonda.
Se dice que el Castillo de los Arcos fue construido por el mismo maestro que el de Nogales. Desde luego, la pequeña estructura de ambos se parece.
A menos de un Km del dolmen se encuentra la encina Madre, un árbol notable de Extremadura, con más de 500 años y 30 m de diámetro.
Durante el camino disfruatarás de bonitos paisajes y si vas en invierno es fácil que te encuentres con las grullas: una excursión redonda.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Pinturas rupestres de La Calderita, en La Zarza
Al abrigo de un roquedo, en la Sierra de La Calderita, en La Zarza, se encuentra un ejemplo muy bien conservado de pinturas rupestres de tipo esquemático de nuestra Prehistoria.
Su localización en el tiempo no es muy fácil: la sitúan entre finales del Neolítico hasta el Calcólitico, adentrándose incluso en el Bronce inicial (IV - I Milenio A.C.). Una pequeña franja de 3.000 años tampoco es tanto, muy preciso no es, pero esto no es una ciencia exacta, claro.

Su localización en el espacio es mucho más sencilla. Se puede acceder por dos lugares perfectamente señalizados. En la carretera entre Alange y La Zarza, poco antes de llegar a la Zarza, veremos un cartel de la Junta de Extremadura que señala el camino. Por allí llegaremos a un cruce donde hay una explotación ganadera y allí, tomando el camino de la derecha, se sube ya directamente hasta el abrigo donde se encuentran las pinturas. También se puede tomar una pequeña carretera de circunvalación que rodea La Zarza (Z-30), y donde también encontraremos una señal indicando que a la derecha llegamos hasta las pinturas. Este camino nos llevará recto hasta el abrigo.
En la fotografía vemos el abrigo donde se encuentran las pinturas, delimitado por un cerramiento (siempre abierto) que las protegen.
Las pinturas se encuentran sobre varias lajas de roca y representan sobre todo figuras zoomorfas y antropomorfas de difícil identificación y de trazos muy sencillos.
Las formas más perfectamente visibles son esta especie de figuras animales ¿quizás una representación de ciervos?. Podríamos jugar al test de Rorschach... ¿qué es para ti este dibujo?
Estas pinturas solían aplicarse directamente con el dedo, o bien con la ayuda de una especie de pinceles de pelo o pluma de animal y el color rojizo se obtiene al utilizarse para los dibujos óxidos férricos, posiblemente abundantes en la zona, procedente de hematites, ocres o limonitas, machacados y disueltos en agua o grasas animales o vegetales.
En esta zona también se han hecho numerosos descubrimientos de restos del Paleolítico. Muy próximos al abrigo se hallaron piezas elaboradas sobre cuarcita y sílex, pequeñas lascas labradas, que formarían parte de puntas de lanza o utilizadas como elementos cortantes. Todo ello nos da una idea de la antigüedad de los asentamientos humanos en estas sierras de "Peñas Blancas" y nos permite situar, quizás, en esta zona, el origen de nuestras pequeñas historias.
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