jueves, 14 de junio de 2012

Monteporrino, en Salvaleón

Hoy propongo recorrer una ruta, rodeada de naturaleza y de una riqueza arqueológica impresionante. Fue realizada en su día como un recorrido en bicicleta y a continuación "copio" la descripción exacta que hice de aquella ruta, hace ya tres años:

Otra lección de historia, naturaleza y tradición. Otra lección sobre Extremadura, sobre lo que ha sido y sobre lo que ojalá siga siendo. Esta ruta nos llevará a una "dehesa comunal": una finca propiedad del municipio y cuya explotación se reparte entre todos los vecinos a través de concursos y subastas. Una forma de explotación de la dehesa propia de Extremadura desde hace muchos siglos y que ojalá nunca se pierda. Aunque sólo quede como una tradición simbólica, pero sería todo un acierto que perdurase y que nuestros hijos y nietos pudieran seguir aprendiendo de ella. La tierra es para todos.

Hoy recorreremos la finca Monteporrino, en el término de Salvaleón.

Día 11 de abril de 2.009. Sábado Santo. Un día espléndido que no se podía desaprovechar.
Caminos en magnífico estado, terreno con muchas subidas y bajadas, pero no demasiado duras.

La ruta comienza junto a la carretera la EX-320, de Salvatierra de los Barros a Salvaleón. Aproximadamente en el km. 32,5 en dirección a Salvaleón encontraremos a la izquierda la Cañada Real Portugal - Madrid perfectamente señalizada. De aquí partiremos, pero no tomaremos la Cañada Real si no un camino que sale a la derecha.

El paisaje es desde el principio espectacular, rodeados de encinas y alcornoques, que en su primer tramo forman espesos bosques, más que dehesas, y con unas vistas magníficas de las sierras que nos rodean.

Al llegar a una bifurcación debemos tomar a la izquierda, cruzando un paso canadiense, y al poco, a 2,5 aprox. del inicio de la ruta, encontramos la "piedra montá" señalizada a la izquierda: una curiosa formación rocosa que parece mantenerse en precario equilibrio.

Y seguimos descubriendo cosas, porque un kilómetro y medio después se nos señala que a la izquierda, pasando un cercado abierto, encontraremos la "tumba del moro": unas tumbas medievales excavadas en roca. El suelo de la zona es muy rocoso, con muchas formaciones graníticas, y no fui capaz de encontrar las tumbas pero es un lujo adentrarse en la zona: una frondosa vegetación con encinas formando un bosque típico mediterráneo salpicado de rocas donde puder subirte y disfrutar de las vistas por encima de los árboles.

Pero volvamos a nuestro camino, porque hay muchas más cosas que descubrir: los restos de los que se cree sería una fragüa romana (sólo distinguiremos unas piedras que posiblemente formarían los muros y el suelo, de un color mucho más oscuro del que nos rodea, 2ª fotografía) y un pilar de agua fresca, que llaman del Guijo, junto a un pequeño embalse.

A 5,5 kms. del inicio encontraremos unas casas y chozos habilitados como casas rurales y junto a una de ellas veremos unos enterramientos en cista de la edad de bronce: enterramientos rectangulares formados por lascas de rocas y cubiertos por enomes losas de granito (3ª fotografía).
Yo a estas alturas estaba ya disfrutando como un niño chico con tantos descubrimientos y paisajes bellos, rodeado de rebaños de ovejas que pastaban y de olores a retama, brezo y encina. Pero hay más: a 7,5 kms. del inicio el pilar del Toril, y un poco más allá los restos de una villae romana de la que yo sólo supe distinguir un buen número de restos de tégula y ladrillo. Por todo el lugar iba encontrando lo que creo que serían majadas de pastores construidas en piedra, o algo así, la verdad, no lo sé muy bien, me parecieron muy peculiares y fue de lo que más me llamó la atención aunque he encontrado muy poca información sobre ellas (4ª fotografía).
Y seguimos adelante...y nos encontraremos otro pilar, y un merendero, y la ermita de San Isidro de Salvaleón...y ya podemos volver, o no, porque podemos seguir hacia Salvaleón y descubrir nuevos lugares, y tomar la Ex-320, que es preciosa, y muy dura para recorrerarla con la bicicleta, una carretera practicamente de montaña...y volver al inicio de la ruta.
Hay tantas cosas que contar...y este blog es tan estrechito...

Hasta aquí la descripción de la ruta que hice aquel día, pero un poco más adelante, apenas a quinientos metros de los restos de la villa romana, encontraremos aún un tesoro más: un dolmen en forma de túmulo en un gran estado de conservación y que mantiene su estructura, con lo que es perfecto para hacernos una idea de cómo eran este tipo de enterramientos.



Una ruta inolvidable

domingo, 4 de marzo de 2012

Petroglifos en San Marcos -Almendralejo-.

Esta semana han sido instalados unos paneles diseñados por Arqueas con explicaciones sobre los petroglifos encontrados en la zona de San Marcos:











sábado, 3 de marzo de 2012

Campamento Romano "Cáceres el Viejo"

En el Siglo I Plinio mencionaba la existencia en tiempos de la República de dos campamentos militares junto a Norba Caesarina: Castra Caecilia y Castra Servilia. Se cree que el yacimiento que visitamos hoy es el primero de ellos, aunque siguen existiendo dudas al respecto. Fundado hacia el año 80 A.C. por el general Quintus Caecilius Metellus Pius durante las llamadas guerras sertorianas, en las cuales se enfrentó este general, enviado por Roma, contra el pretor Sertorio, rebelde a la República y a su dictador Sila.


Situado a 2,5 kms de Cáceres, junto a la carretera a Torrejón el Rubio y perfectamente señalizado, en la actualidad puede visitarse un interesante centro de interpretación y algunos puntos excavados del campamento situados en lo que serían algunas de las puertas de su muralla (en el centro de la imagen podemos ver los cinco puntos visitables y justo en medio de ellos, hacia donde se dirigen los caminos, el centro de interpretación).

Con forma rectangular y unas dimensiones de aproximadamente 399 x 680 metros llegó a albergar de forma permanente una o dos legiones, es decir, entre 6.000 y 12.000 hombres. Su diseño era muy sencillo, se componía de una muralla perimetral y dos caminos centrales perpendiculares que iban de lado a lado y en cuyo centro se encontraría el Cuartel General y la vivienda del praetorium, además de posiblemente un pequeño templo.


La muralla estaba formada por dos lienzos construidos con bloques de piedra sin trabajar, separados entre sí unos 3,5 metros, rellenando este espacio entre las paredes con tierra y restos de piedra. Cada cierta distancia se construía un muro transversal para consolidar la muralla.En el exterior, la muralla estaría rodeada por un doble foso. En la fotografía siguiente se puede apreciar la esquina nordeste del campamento, donde podemos distinguir el doble foso y restos de la muralla.


En la siguiente fotografía se puede observar la estructura de la muralla: las dos paredes de piedra, unidas cada cierta distancia por un muro transversal, y el espacio entre ellas relleno de tierra.


Se cree que el campamento contaba con cinco puertas de entrada de entre 4 y 6 metros de anchura y que no eran más que una interrupción de la muralla en la cual se adosaba la puerta de madera y sobre la que posiblemente se construía un parapeto frontal. El foso se interrumpía a la altura de la puerta, y en su lugar lo que se hacía era construir un foso rectangular por delante del doble foso defensivo y paralelo a la puerta, con lo que se dificultaba el acceso en caso de ataque.


En el lado oeste, la llamada Porta Principalis Sinistra presenta dos peculiaridades con respecto a las demás: a cada lado de la puerta, sobre la muralla, se levantaban dos torres y el foso no se interrumpía a la altura de esta puerta:


De cada puerta partiría una calzada que llegaba hasta el otro extremo del campamento y alrededor de las cuales se organizaban las edificaciones del campamento, los barracones o tiendas de la tropa, la vivienda del praetorium, el Cuartel General, el pequeño templo antes mencionado, e incluso algunas tiendas o tabernae. Adosadas a la muralla también existían algunas edificaciones como se puede comprobar por los restos hallados en algunos tramos.

Esquina Noroeste:


En el Museo Arqueológico Provincial de Cáceres, en el Palacio de las Veletas, se exponen algunas piezas de orfebrería, cerámica y pequeñas estatuillas y figuras realizadas en bronce y terracota halladas durante la excavación de Castra Caecilia.


En una ciudad como Cáceres, un lugar como éste suele olvidarse. Son sólo piedras. Sí, piedras de hace dos mil años. Piedras que son los cimientos de los palacios que hay un poco más allá.

domingo, 15 de enero de 2012

Huerta Montero



El sepulcro prehistórico de Huerta Montero consiste en un tholos con un corredor orientado al saliente, de tal manera, que el día del solsticio de invierno, la cámara circular queda dividida en dos mitades por los rayos del sol:


Esta foto de las nueve treinta de la mañana del 4 de enero de 2012 nos muestra el efecto sin la simetría propia del día de inicio del invierno. Se trata de un enterramiento del calcolítico, con falsa cúpula, de hace unos 4600 años, de la misma época que el recinto fortificado del cerro de Zacarías. Fue utilizado en dos épocas diferentes, y en él se han encontrado restos de más de 100 cadáveres.

La excavación fue dirigida por los arqueólogos Francisco Blasco Rodríguez y Manuel Ortiz Alesón. Aquí puede consultar un artículo de Paco Blasco sobre el yacimiento.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Huellas de Roma



 


 

Es innecesario decir que las sorpresas que brinda Mérida a los aficionados a la historia y la arqueología son casi infinitas. En estas fotos podemos ver algunas huellas de los romanos en la ciudad: los escalones que pisaba el pueblo al acceder al teatro romano, la huella de un pie infantil en un muro de acceso al teatro y las rodadas de los carros en la Vía de la Plata, en el tramo del alcazarejo, a la salida del puente.

domingo, 16 de octubre de 2011

Ermita de Santa María de Cora



En el límite de los términos municipales de Almendralejo y Mérida, dónde acaba la vereda Perales, se encontraba la Ermita de Santa María. La talla de Santa María de Cora, que podemos ver en el altar mayor de la Parroquia de la Purificación de Almendralejo, de allí procede.


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En  este cruce de caminos se han encontrado monedas, lucernas y tumbas visigodas. Es zona de arroyos y manantiales habitada durante más de mil años y tuvo cortijos de labor, huerta y posada para los viajeros. No quedan restos en pie más que los de una pequeña noria cegada. En la siguientes fotos se puede ver la estructura de la noria y pequeños restos de tejas, ladrillos y cerámica que aparecen en la zona.







Es muy probable que el origen de este asentamiento fuese una villa romana. En una zona donde se han localizado restos de varias de ellas ("Pozo la Vieja", Teso de los Cantos", finca "Los Juncales", junto al arroyo Harnina...) y vistos los materiales hallados en el lugar, entre los que se encuentran varias monedas bajoimperiales, podemos deducir su posible origen romano.

Su continuidad en el tiempo está justificada por el hallazgo de enterramientos visigodos, y su nombre "Cora" (Santa María de Cora) nos daría la certeza de que estuvo habitada durante la dominación musulmana ("Cora" es una palabra árabe con la cual se designaban las demarcaciones territoriales en Al-Andalus).

El asentamiento se consolidaría con la Reconquista, la villa se cree que llegó a ser una posada, que después volvería a pasar a ser un cortijo, centro de la explotación agraria, se formó un pequeño núcleo de viviendas  y se construyó una ermita: Santa María de Cora. La talla que se veneraba en la ermita y que actualmente se encuentra en la parroquia de Nuestra Señora de la Purificación de Almendralejo está datada en 1530.

Se piensa que el asentamiento fue definitivamente abandonado durante la Guerra de la Independencia.



miércoles, 31 de agosto de 2011

Xenodoquio en Mérida


El Xenodoquio es otro de los yacimientos arqueológicos de Mérida que pasan completamente desapercibidos entre la inmensa riqueza patrimonial de la antigua Emérita Augusta, pero que resulta básico para comprender su historia, la historia.


En el centro de la imagen podemos ver lo que queda de este monumento, que no es de origen romano, sino visigodo, con muy pocos restos visibles, tan sólo algunos muros y columnas, y que lo encontraremos junto a la Avenida de Extremadura, pasando bajo las vías del ferrocarril, en dirección al Instituto Albarregas y al Velódromo. Muy próximo (a la derecha en la imagen se puede ver) al acueducto de San Lázaro y a las excavaciones que se están realizando en lo que eran las antiguas instalaciones del Cuartel Hernán Cortés (abajo en la imagen se ve parte del solar de esta inmensa e importante excavación).

A partir del siglo V se asienta definitivamente el gobierno visigodo en Emérita Augusta. Completamente cristianizados, en este mismo siglo se construye extramuros la basílica de Santa Eulalia, en honor a la joven martirizada en el siglo IV por los romanos. En torno a esta basílica se genera todo un complejo religioso en el que se incluiría en la segunda mitad del siglo VI el Xenodoquio, un hospital-albergue para peregrinos, que llegaban a cientos a la ciudad para la veneración de las reliquias de la mártir.


Su estructura era muy sencilla: se componía de una nave central que serviría como basílica para el culto, y dos alas laterales, compuestas a su vez por un patio central porticado con una nave a cada lado, que eran las utilizadas como albergue y hospital.


En la siguiente imagen vemos los restos de la basílica central:


La basílica era de planta rectangular finalizada en un ábside semicircular y flanqueada por columnas con motivos vitícolas:


A izquierda y derecha de la basílica quedaría la zona de albergue y hospital. En la siguiente imagen vemos los restos del ala izquierda, compuesto por el patio central, con columnas ya que era porticada, y a ambos lados la zona dedicada a la atención de los peregrinos, que sería de dos alturas. El ala derecha no se puede contemplar entera puesto que parte de la misma se encuentra bajo las vías del ferrocarril.


Con la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica los restos de Santa Eulalia fueron trasladados hacia el norte, llagando hasta Oviedo en tiempos de Alfonso II el Casto, donde se encuentran en la actualidad. En el siglo IX los musulmanes desmantelan el edificio, que ya había sido abandonado y desde entonces, olvidado.